Entrenamientos para viajar en avión con perro

Antes de lanzarte a la aventura de viajar con tu perro por vía aérea, deberías plantearte como van los perros en avión. Conozco casos de personas que simplemente por desconocimiento piensan que es comprar el billete y embarcar, pero no… ir con perro en avión tiene más trasfondo que debes conocer para hacer de tu vuelo una aventura tan segura como cualquier otra. En este post te vamos a presentar unos entrenamientos para viajar en avión con perro.

Debes saber que placentero no va a ser para ninguno de los dos

Una vez que tienes claro que no se trata de llegar al aeropuerto y embarcar sin más, deberás valorar los niveles de estrés que tu perro soporta de modo normal y sus reacciones ante estos. Durante el viaje no vas a estar con él para tranquilizarle y te será muy importante conocer sus reacciones ante ruidos y movimientos antes de decidir someterle al viaje.

  • ¿Como reacciona cuando le dejas sólo en el transportín?
  • ¿Cómo lleva estar en lugares desconocidos?
  • ¿Se asusta mucho con los ruidos de trenes, camiones…?
  • ¿Se marea en coche?
  • ¿Tiene miedo si está en la jaula a oscuras?
  • ¿Se marea dentro de la jaula en coche?
  • ¿Se relaja en lugares desconocidos o se mantiene alerta?

Hacerte este tipo de preguntas te ayudará a ponerte en situación ante como va a reaccionar el da del viaje cuando se quede sólo, si ves que ante este tipo de situaciones el animal se mantiene ansioso yo me plantearía no viajar con él. Por lo menos hasta que tu animal se relaje ante este tipo de situaciones.

Ayúdale a mejorar sus reacciones ante situaciones estresantes

Lo más importante será que tu perro esté tranquilo, y confíe en que dentro del transportín está a salvo. Para ello no hay más que horas y horas de entrenamiento, hacer del transportín un elemento de su vida diaria le ayudará mucho a ser un buen perro viajero.

Lo mejor hubiera sido que el transportín formase parte de su vida desde la llegada a casa. Esta práctica reduce mucho los niveles de estrés a los qué se someterá al perro en un momento dado: cuando tengan que dejarle en un hotel canino, en el veterinario o durante un largo viaje.

Normalmente la gente no lo hace, y cuando se deciden a hacer un viaje, compran un transportín, en algunos casos demasiado justo de tamaño. Entonces pretenden que el animal entre voluntariamente y se quede ahí durante x horas. Es normal que esto no funcione y que lo único que consigan es crear sensaciones de estrés/pánico del animal hacia el transportín. Si ya iba a ser difícil el viaje pues empezando así será peor.

Para no caer en este error os recomiendo echar un vistazo a los consejos para una jaula feliz.

Una vez que tenemos al perro feliz y acostumbrado a estar en su jaula, voluntariamente, unas cuantas horas al día. Es hora de ver sus reacciones ante los agentes estresantes exteriores y tratar de mejorarlas con unos entrenamientos

Situaciones de estrés que podríamos mejorar

Aquí voy a proponer una serie de experiencias que podríais probar con vuestro perro como entrenamiento, la finalidad es que el perro esté en la jaula y se tumbe relajado mientras vosotros manipuláis la jaula. Para eso lo mejor es hacerlo una y otra vez hasta que el perro vea que es un aburrimiento y pase de vosotoros.

Cerrar al perro en la jaula y moverle por casa

La jaula será más cómodo que tenga ruedas (de quita y pon) si no tenéis ruedas podéis poner la jaula sobre un patinete o simplemente cargarla entre dos. Este es el primer trabajo que debéis de dejar totalmente dominado. No deberíais tener aquí ninguna alteración del perro pues le movéis por un territorio que conoce y le movéis vosotros mismos así que no debería mostrar ninguna ansiedad. Repetid esto a menudo hasta que el perro no muestre interés por esta actividad y se quede sin más dentro de la caja pensando “pero que hace este colgado moviéndome así por casa…”

Llevarle a dar paseos en coche dentro de la jaula

Si el perro está nervioso podéis poner la jaula en un lugar desde el que el perro pueda veros, si está tranquilo mejor que no os vea ni oiga, pues no estaréis con él en el avión. Estraría bien que se probaran terrenos accidentados, o hacer “frenadas bruscas” de este modo añades unos movimientos descontrolados estando dentro de la jaula. Esto puede sonar algo idiota… pero creedme que es mejor ver como reacciona antes del día del viaje, y que supere estos pequeños trances a vuestro lado. Así cuando vuelva a vivirlos ya no será tan extraño.

Transportar la jaula en ascensor

Son pequeños obstáculos que ayudan a que el perro se despreocupe de lo que va pasando a su alrededor, y se relaje estando dentro de la jaula. Este es nuestro objetivo.

Si todavía se siente inseguro podéis ir en el ascensor al lado de la jaula, pero será muy bueno también que la jaula se de un paseo en ascensor sóla. Recuerda siempre que durante el vuelo no estarás a su lado para consolarle.

Poco a poco, todos estos entrenos deben ser juegos tranquilos, en los que el perro simplemente se relaje y se coma una chuche.

Conseguir que el perro se tumbe en la jaula a morder un hueso mientras andas manipulando la jaula, sería el éxito perfecto.

Manipular la jaula con el animal en un entorno desconocidok

Familiarizarle con la sensación de estar en la jaula, mientras pasan cosas a su alrededor en las que no puede participar. Estas prácticas le harán dejar de dar importancia y quedarse tranquilo en su habitáculo.

Según como veáis que va reaccionando vuestro perro a estas experiencias podéis considerar que ya lo tiene controlado. Pero si con estas cosas se está manteniendo ansioso lo mejor es seguir practicando. Una vez que consigáis que esté tranquilo con los ejercicios anteriores en lugares controlados podéis hacer lo mismo en lugares desconocidos. Por ejemplo, podéis pasear la jaula por el parking de un centro comercial de bricolaje, en estos parkings podréis coger un carrito y moverlo con él dentro de la jaula.

Más difícil todavía: que otra persona se lleve la jaula

Que en el parking del centro de bricolaje le pidáis a un amigo, o a alguien que no tenga fuerte unión con el perro.  Que se lo lleve en la jaula y el os verá quedaros ahí. Esto es lo más parecido al momento de la despedida para el viaje. Conseguir que esta despedida no sea un drama os hará sentiros preparados para el viaje.

Probar todo este tipo de experiencias tiempo antes del viaje os ayudará a ver cómo reaccionará el perro cuando esté sólo. Probablemente os llevará tiempo conseguir que se sienta seguro dentro de su jaula si no formaba parte de su vida anteriormente, pero se basa en ejercicios constantes, integrar la jaula a su vida como si fuese su habitación, su refugio en el que se sienta seguro.

Comer huesos en la jaula

Crearle el hábito de entrar a la jaula para tumbarse y morder un hueso puede ser una gran idea tambien para que asocie la jaula a estar tranquilo y entretenido.

Si no conseguís que esté tranquilo ante estas situaciones yo me plantearía no viajar con él.

La ansiedad es el peor enemigo de un perro viajero podría conducirle a un sobrecalentamiento y lo que es peor todavía a un estado de shock.

Espero que estas prácticas os ayuden a tener un perro seguro de sí mismo que pueda viajar sin el menor problema. Ya me comentaréis que os parecen estos entrenamientos para viajar en avión con perro.

Suerte viajeros 😉

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